Ve y busca la inalcanzada felicidad

CEPM Energía Solar
OTEANDO

Avatar del Emerson Soriano

 Emerson Soriano

No debió morirse, no tenía que morirse, y menos ahora que pregonaba, como lo hacía cada vez que salía de un trance por problemas de salud, “la vida lo necesitaba”. Una forma de vencer su propia reluctancia a la existencia, nunca más grave que la forzosa misantropía que acusó por no haberle podido ganar nunca su batalla a la desdicha. Fue afable para unos, huraño para otros y, aunque me disgusta admitirlo, tenía una facilidad singular para crispar al más impasible de los humanos, pero fue mi amigo, y los amigos no se tratan para echarse en cara recíprocamente los defectos, sino para hacerlos disipar mutuamente en el néctar de los buenos sentimientos . Su vida azarosa lo sumió en una suerte de pesimismo al que más de uno le salió corriendo. Yo, en cambio, cada vez me acerqué más a él , quizás porque me hacía la idea de que Dios -en quien él jamás creyó- lo había puesto en mi camino para que le diera amor fraterno y le hiciera sentir mi “necesaria cercanía “, vana pretensión de mi ego aún sin domesticar completamente.

En nuestra última conversación del pasado sábado por la tarde -no recuerdo si porque él me llamó o lo hiciera yo, pues ya se nos había hecho una costumbre hablar hasta dos veces por día-, le dije que había quedado con Sandy Filpo y José Miguel Minier para hacer una diligencia juntos, él me contestó enviándole un mensaje a Minier que ahora no puedo precisar, pero tenía que ver con que él había estado llamándolo. Después de decirle que yo también, le prometí llevar su recado, mas lo olvidé. Los dos sabíamos que, de haber sido yo el que partiera, él no me escribiría un panegírico, mientras que, por contrarias razones a las suyas, yo sí escribiría el suyo: se quedó en esa etapa en la que no se atreve uno a escribir por temor a no hacerlo con éxito y, si bien probablemente tuvo un acervo suficiente para hacerlo, “su libro” quedó en la eterna “preparación” a la se atienen los que nunca alcanzaron a publicar sus ocurrencias.

Por lo anterior, me encuentro ahora escribiendo nuestra despedida, en la seguridad de que honro con acierto una inconfesada expectativa suya: una vez escribí un artículo para describir su comprobada vocación de contradictor de paradigmas y, en vez de ofenderse, lo divulgó con fruición, pues me dijo que se sentía halagado de que mi pluma se ocupara de él. Así que, Domingo, aquí dejo plasmada la tristeza que me embarga por tu partida, porque llegaste a convencerme de que, como decía Ralph Waldo Emerson: “Todo hombre es superior a mí en algo, en ese algo estoy dispuesto a aprender de él”. Extrañaré mis infructuosos esfuerzos por transmitirte una actitud más dialéctica las veces que vanamente me sentí necesario en tu vida, disque para hacértela más llevadera, necesariedad que ya empieza a disiparse con la nostalgia de tu partida, todo lo que demuestra que, de alguna manera, completabas mi ontología.

Por eso, aunque me cansé de negártelo cuando le afirmaste a nuestro amigo común Minier que yo te llamaba para sentir las erróneas correcciones y desaprobaciones a todo cuanto escribía o hacía -porque supuestamente eso excitaba mi creatividad y me producía fruición-, hago un ejercicio de nobleza admitiendo que tu ausencia desde ya me hace añorar tus supuestas necedades. Me queda por consuelo el no haberte apartado de mí por lo que otros lo hicieron, negligiendo la gran oportunidad de aprender de ti. Ve en paz gran Quijote y mejor amigo; ve a observar desde otro plano “qué tiramos al agua” nosotros tus deudos, porque ahora me siento tal; ve a encontrar la calma que la vida te negó, desde donde ya, debes estar reconociendo, dondequiera que esté ese lugar, que no la alcanzaste aquí para crecer en tu espiritualidad e ir adonde te encuentras ahora, mejor preparado para seguir existiendo. Yo estaré aquí esperando mi turno ineludible y padeciendo el no contar ya contigo, para pelearnos y volver a buscarnos recurrentemente, como si fuéramos karma recíproco condenados a ser los hermanos que fuimos. Gracias por haberme permitido el privilegio de ser tu amigo, Domingo Moisés Rodríguez.

Artículo relacionado:

⛓️‍💥👉 La incomprendida existencia de Domingo Moisés


CEPM Energía Solar
CEPM Energía Solar
ANGEL RAMIREZ TRUCK PART