PISA: Lectura de un colapso pedagógico global

CEPM Energía Solar
OPINIONES

PISA: Lectura de un colapso pedagógico global

Por CanaldelaMona 18 de septiembre de 2026 4 min de lectura

Escuchar este artículo

Powered by CanaldelaMona Voice

00:00–:–



LIBRE-MENTE

RICARDO NIEVES

La pantallización de la vida escolar empieza a cobrar sus deudas: las horas extenuantes y corrosivas frente al entorno digital reclaman el precio de una generación hiperconectada. Conviene admitir, además, que buena parte del trabajo que hoy llamamos intelectual será, tarde o temprano, reemplazado por la máquina.

Bajo críticas, merecidas o no, las pruebas PISA representan el informe de mayor envergadura y alcance que se realiza a nivel mundial en educación. Los resultados de 2025, para sorpresa muchos, llegaron en modo catastrófico. Evaluaciones correspondientes a 91 países, coordinadas por la OCDE, estremecen las arquitecturas educativas globales. La muestra (760 000 evaluados que proyectan a 33 millones de estudiantes), expuso cifras escalofriantes en ciencias, lectura y matemáticas.

La caída ha sido apabullante; descomunal. Aunque la comprensión lectora obtuvo la peor parte —un retroceso de 14 puntos—, el descenso en su conjunto supera lo dramático. Para la OCDE 20 puntos equivalen al aprendizaje de un año escolar; por consiguiente, desde el 2015 el declive agregado alcanza 28 puntos a escala universal.

Sin evidencias concluyentes, parecería aventurado aseverar o desmentir que los cerebros adolescentes de la era digital y del smartphone sean menos capaces. Algo sumamente alarmante, sin embargo, atraviesa y desestructura el formato actual de integración conceptual.

En metamatemáticas el tropiezo pareció ser moderado, pero la debacle ha devenido desastrosa: entre 2022 y 2025 cayó 9 puntos, equivalente a seis meses de aprendizaje escolar. ¿Qué provoca este desplome estrepitoso de conocimientos básicos en jóvenes de 15 años, hijos de nativos digitales y herederos del Big Data?

Expertos sugieren que la respuesta, por encima de otras explicaciones, hay que buscarla en los usos desproporcionados de los dispositivos digitales: la forma nociva y abusiva en que son utilizados por una población vulnerable, en pleno desarrollo escolar.

Por primera vez las pruebas cuantificaron el grado de atención de los evaluados y la conclusión fue calamitosa: más del 25 % estuvo totalmente distraído por los artefactos digitales o absorbido por las pantallas. Más que por los contenidos científicos o las interrogantes asignadas, permanecieron cautivados por el magnetismo algorítmico que gobierna las miradas.

Con equiparable perturbación, resaltan las incompetencias de los docentes y la apatía costosa de padres y tutores que, en su peor versión, pasaron del desinterés frecuente a la desconexión total de los espacios escolares.

Publicadas el 8 de septiembre, las PISA dejaron medio mundo sorprendido y anonadado. Si atendemos los resultados comparativos, especialmente en la órbita occidental, el derrumbe no eximió a ninguna nación del espantoso socavón cognitivo.

Y, salvo las atípicas excepciones asiáticas, el hundimiento pedagógico traspasa lenguas, ideologías y dimensiones socioculturales. Apenas China, o más exactamente sus cuatro regiones con mejor desempeño educativo, pareció sortear con fortuna el vendaval.

PISA exterioriza un comportamiento antológico que, para un observador optimista, anuncia la desarticulación palpable del proceso cognitivo desde el andamiaje educativo tradicional. Dentro de esa grieta epistemológica resulta problemático discernir entre el estancamiento absoluto y el ascenso insustancial.

El ritual enseñanza-aprendizaje está quebrado en su columna vertebral; las evidencias diagnostican un colapso metodológico estructural. La regresión, fuera de diferencias económicas y político-culturales, trazó un lindero común: la abundancia tecnológica no es sinónimo de buena información ni de un modelo formativo exitoso y confiable.

El uso de pantallas, el abuso de smartphones y redes sociales, y la irrupción y dependencia de la inteligencia artificial (IA) han desempeñado un papel preponderante en este estropicio generacional.

La IA, que, sin regateos ofrece ventajas innumerables —exploración multimodal, reconfiguración del rol docente, potenciación de la metacognición—, está siendo interpelada por incrementar la pereza mental, desviar la capacidad analítica, erosionar el pensamiento crítico y crear una subordinación tecnológica excesiva y parasitaria.

Previo a cualquier análisis, los resultados advierten de un proceso lastrado de debilitamiento del rendimiento escolar. La capitulación completa ante la máquina sustituta y la IA genera una delegación apocalíptica del esfuerzo por pensar y reflexionar, germen que atrofia y fragmenta el paradigma escolar.

Que alumnos europeos, y en particular los españoles, mostraran incompetencia para leer y entender un texto de 400 palabras registra una señal irrefutable de hasta dónde se ha podido llegar.

De nuestra parálisis educativa hablaremos más adelante, dado que esta roza lo surreal…

Max
CEPM Energía Solar
CEPM Energía Solar
Max
ANGEL RAMIREZ TRUCK PART
TANGO MOTORS
Mascarilla para tu pelo
Tu vehiculo
SODOMEDI