REDACCION.- Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y promover su inclusión plena en la sociedad. Esta fecha busca generar mayor sensibilidad, respeto y conocimiento sobre una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, destacando que todas las vidas tienen valor y dignidad.
El autismo es un trastorno de origen neurobiológico que influye en la forma en que una persona percibe el mundo, se comunica y se relaciona con los demás. Puede manifestarse con dificultades en la interacción social, el lenguaje y patrones de comportamiento repetitivos, aunque cada persona presenta características y necesidades distintas. De acuerdo con organismos internacionales, el autismo no es una enfermedad, sino una condición que acompaña a la persona durante toda su vida y que requiere apoyo social, educativo y familiar para su desarrollo.
A nivel global, se estima que cerca del 1% de la población mundial —más de 70 a 78 millones de personas— vive con esta condición, mientras que en niños la prevalencia ha aumentado en los últimos años, alcanzando aproximadamente 1 de cada 36 en algunos estudios recientes. Este incremento no necesariamente implica más casos, sino una mayor detección y conciencia social sobre el tema.
A pesar de los avances, las personas con autismo aún enfrentan barreras como la discriminación, la falta de información y limitaciones en el acceso a servicios de salud, educación y empleo. Por ello, esta fecha insiste en la necesidad de eliminar prejuicios, promover la empatía y garantizar oportunidades reales de inclusión, recordando que el autismo no define a la persona, sino que es una forma diferente de percibir y vivir el mundo.