Primer favor, la última deuda

CEPM Energía Solar
OPINIONES

Primer favor, la última deuda

Por CanaldelaMona 18 de octubre de 2026 2 min de lectura

Escuchar este artículo

Powered by CanaldelaMona Voice

00:00–:–



OTEANDO

EMERSON SORIANO

“Tanto me ha mordido la envidia, que me ha privado de todos mis bienes”.

Adagio renacentista italiano.

Con frecuencia ocurre que un amigo o familiar hace uno o muchos favores a otro y, cuando se presenta la ocasión en que por primera vez no puede servirle, es evaluado por su patrocinado solo en atención a esta primera vez en que a su benefactor le ha sido imposible prodigarle los bienes de siempre (afecto, dinero, oportunidades, etc.). Desde ese momento, el beneficiario pasa a ser un damnificado y el benefactor un malvado, y atrás quedaron, como encriptadas en una selectiva amnesia, todas las consideraciones recibidas.

Mi padre, un hombre de escasa instrucción, solía decirme que se podía olvidar el último favor, pero no el primero. Parece que fue educado con respeto absoluto a la deuda moral que se contrae con quien se ha detenido acaso “una sola vez” a mitigar nuestro dolor, a calmar nuestra angustia o a defender nuestra vulnerabilidad; en fin, a sentirse concernido (en) y responsable (por) nuestro dolor como si su inacción (omisión) pudiera prolongar la duración de aquel. Y es que, una vez que has sido amparado por la bondad ajena, quien lo ha hecho adquiere respecto de ti un crédito moral imposible de extinguirse por yerros o imposibilidades futuras: lo que hizo en ese momento por ti fue lo que nadie se detuvo a hacer, y más aún, lo que ni tú mismo podías hacer.

Como resultado, tanto mi esposa como mis hijos y yo, hemos practicado la única religión que te libra del remordimiento nacido de la ingratitud: sabemos que la nobleza ajena debe ser honrada con la propia; que “obras son amores, y no buenas razones”. Que un benefactor nuestro, con independencia del momento en que lo haya sido, podrá recibir nuestro silencio, pero jamás su descrédito ni siquiera por mor del pensamiento intruso y avieso.

Así que, a ti amiga o amigo que al menos una vez hiciste algo por uno de los nuestros, puedes considerarte nuestro eterno acreedor moral y vivir plenamente seguro de que, aquí en nuestra casa, tienes una peana donde a buen seguro recibirás por siempre la bien ganada devoción que inspiran tus nobles actos. Pero, sobre todo, puedes estar seguro de que tus logros no provocarán que la envidia muerda nuestros corazones privándonos de disfrutar los bienes propios. Porque para nosotros, “tu primer favor será nuestra última y eterna deuda”, contigo y tu casa.

Max
CEPM Energía Solar
CEPM Energía Solar
Max
ANGEL RAMIREZ TRUCK PART
TANGO MOTORS
Mascarilla para tu pelo
Tu vehiculo
SODOMEDI