El conflicto, que ya supera un mes de enfrentamientos tras operaciones conjuntas de Israel y Estados Unidos contra Irán, ha dejado miles de muertos, principalmente en territorio iraní y en Líbano. A pesar de los llamados internacionales a un alto el fuego, Trump advirtió que la ofensiva podría extenderse por varias semanas más, alternando mensajes de diálogo con amenazas directas contra infraestructuras civiles iraníes.
En paralelo, el conflicto se ha expandido a otros frentes. En Líbano, el grupo Hezbolá lanzó nuevos ataques contra el sur de Israel, mientras las fuerzas israelíes aseguran haber impactado miles de objetivos y eliminado a cientos de combatientes. La crisis humanitaria se agrava con más de un millón de desplazados, y organismos internacionales advierten sobre consecuencias prolongadas debido a la destrucción en amplias zonas del país.
El impacto global también comienza a sentirse con fuerza en la economía, especialmente por el cierre casi total del estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petróleo y gas. Esto ha disparado los precios internacionales del crudo, mientras crece la presión diplomática en la ONU para reabrir la vía marítima. Sin embargo, la falta de consenso y las advertencias de Irán auguran un escenario aún más tenso en los próximos días.