Inicio OPINIONES República Dominicana: un país secuestrado por la delincuencia
Lo que no te cuentan

Rafael L. Olivo
No hay nada peor que la normalización de la barbarie, a un punto tal, que ni siquiera nos damos cuenta lo mal que estamos, y es que en República Dominicana, de un tiempo a esta parte, conducidos por políticos corruptos e ineficientes, es lo que ha sucedido.
El punto al que me refiero es que la delincuencia es la que maneja nuestro estilo de vida y nuestras decisiones, veamos algunos cambios en el país, evidentes desde que la delincuencia es la que manda.
1-Exhibición de joyas.- Recuerdo cuando iba creciendo en los 80’s y 90’s, mis hermanas, primas, amigas y demás mujeres exhibían sin miedo cadenas, pulseras, aretes y anillos de oro de lo más normal en todo momento, los cuales les eran tan naturales a ellas que, muchas veces, ni para bañarse se los quitaban. Esa práctica, por la delincuencia ha desaparecido a un punto tal, que ni siquiera hombres fuertes se atreven a esa osadía de llevar prendas en la calle, ya que conocen las consecuencias.
2.- Armas de fuego.- Anteriormente, portar y exhibir un arma de fuego, más que protección, te confería una especie de “status” disuasorio ante cualquier problema violento, sobre todo de robos, hoy en día si tienes una pistola al cinto, eres el primer blanco de delincuentes, al extremo de que han matado policías por su arma de reglamento.
3.- Verjas internas en colmados, compraventas, bancas de apuestas y hasta en cafeterías. Es penoso ver como los dependientes de los colmados, cada vez más, sobre todo los que se quedan trabajando después de la tarde, se van poco a poco encerrando detrás de las rejas, como si fueran presidiarios a quienes, por “buen comportamiento”, les permiten tener un “negocito” en la cárcel, todo para sentirse un poco más a salvo de la ola de robos y asaltos que nos arropa.
4.- Límite en el horario de ventas de bebidas alcohólicas.- A todos se nos olvida que el límite en el horario de discotecas, barras, colmadones, etc. No se debió a más nada que a reducir la exposición del ciudadano ante los delincuentes, buscando bajar la cantidad de víctimas con esta disposición, disposición tomada en el 2006, y que se creyó que sería transitoria, pues bien, 20 años más tarde la tenemos reforzada, peor que el primer día.
Podríamos seguir poniendo decenas de ejemplos más, pero el espacio no nos lo permite. No sabemos si culpar el infausto “Nuevo Código Procesal Penal” del 2002, a la incapacidad, corrupción y/o ineficacia de la mayoría de los jueces y fiscales, a la corrupción de la policía, a la ineficacia de los gobiernos, en fin, mica causas pueden haber, pero un solo resultado: el sufrimiento del ciudadano de a pie, aquel que no se puede encerrar en una burbuja como El Metro Country Club, Casa de Campo, Cap Cana, The Village Punta Cana o cualquiera de los cientos de residenciales cerrados y vigilados diseminados por todo el país que, ¡oh, sorpresa! de vez en cuando, también son alcanzados por la delincuencia, pero ese es ya otro tema.