DECIR ADIOS CON ALEGRIA : EL RITUAL DE LOS AFRICANOS BAILANDO CON EL ATAUD

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Benjamin Aidoo, el fundador de los bailarines paseadores de féretros de Ghana. En esta nota, el lado B de la fama obtenida en las redes, la enorme magnitud de las ceremonias funerarias en ese país y cómo la pandemia del coronavirus amenaza la permanencia de una tradición cultural histórica.

GHANA.- Benjamin Aidoo tiene 34 años, vive en Accra, la capital y la ciudad más importante de Ghana. Desde el inicio de la emergencia sanitaria y en medio de las medidas restrictivas impuestas por países de todos los continentes, el joven empresario del ambiente funerario del país africano se transformó en una de las más grandes figuras de las redes sociales a nivel internacional.

Aidoo fue el fundador de la compañía Nana Otafrija Pallbearing & Waiting Services, que ofrece un servicio de traslado de ataúdes donde sus protagonistas lucen trajes extravagantes y bailan una danza particularmente llamativa. Precísamente, un extracto de un video de sus desfiles y el audio de la canción “Astronomía”, de los compositores Vicetone y Tony Igy, se convirtió en el viral más famoso del momento y disparó un nuevo código de humor -muchas veces negro- en las diferentes plataformas online.

El chiste del meme es simple: se presenta un video aleatorio en el que el protagonista se situa ante una situación límite de riesgo para su vida. De golpe, comienzan a sonar los primeros acordes de “Astronomía”, lo que anticipa un desenlace fatal. Segundos después, el famoso video de los Pallbearing Dancers bailando con un féretro.

“Sabemos que en todo el mundo se está viviendo algo muy horrible, pero también nos da orgullo que nuestros videos ayuden a la gente a divertirse un poco”, le explica Aidoo a Infobae en una entrevista realizada mediante videollamada de WhatsApp.

Aidoo habla desde un pasillo entre casillas de Accra, la capital ghanesa. Su inglés es voluntarioso. Habla con un barbijo celeste debajo de su mentón y delante de un mural de su empresa “Nana Otafrija” en el que está ilustrada la imagen de él mismo vestido de militar sobre una pared de ladrillos. La conexión sufre varias interferencias e interrupciones. El prefijo de Ghana es +233. Y, como si se tratara de una estrella de cine o de la NBA, también está presente su representante, desde su oficina con paredes pintadas con colores fluorescentes, en Kenia.

“Al 90 por ciento de la población de Ghana le gusta bailar y aquí los funerales se hacen para festejar a lo grande que fue la persona que estamos despidiendo. A veces hay que darse la oportunidad de decir adiós con alegría”, reflexiona el empresario funerario.

La ceremonia también responde a una tradición histórica del país, en el que la música representa un lenguaje de despedida para los seres queridos. Dentro de la principal etnia existente en Ghana, la Akan, se utiliza la música y la danza como una muestra de agradecimiento y muestra de condolencias a los familiares de los fallecidos.

La seriedad con la se asumen los servicios funerarios se resume en un adverbio local repetido en numerosas oportunidades durante los actos de despedida: “Abusua do funu” (La familia ama al muerto). En las diferentes etapas de cada funeral, suenan diversas melodías alegóricas a cada momento específico de la ceremonia.

La cadena Al Jazeera cubrió en 2014 uno de los funerales comandados por Aidoo y sus compañeros y entonces entrevistaron a la hija de la persona que era llevada dentro del cajón: “Esta gente, además de trasladar el cuerpo de una persona que tú amas, también baila. Por eso, decidí regalarle a mi madre un viaje danzando hacia el encuentro con su creador”, explicó en su momento la hija de la difunta, llamada Elizabeth Annan.

La preparación de los funerales requiere de mucho dinero y lleva mucho tiempo. Por eso, es habitual que las familias dejen el cuerpo de un familiar recién fallecido durante semanas o hasta meses en los refrigadores de las morgues. Recién una vez que se reunió el dinero y se acondicionó e lugar de celebración, puede llevarse a cabo la ceremonia.

“Hola, mi nombre es John Telewa, soy el representante de Benjamin Aidoo, el fundador en Ghana del Pallbearing Dancer. En este momento tenemos a la espera unas 60 solicitudes de entrevista, en estos días coordinamos una fecha”. El mensaje de John provenía de Kenia. El prefijo telefónico de Kenia es +254. Y entre el primer contacto para concertar la cita con el protagonista de la historia y la realización de la misma pasaron ocho días.

Es el precio por intentar conseguir unas palabras de los dueños del meme más famoso del mundo desde que se implementó la cuarentena por la pandemia del coronavirus en todo el planeta.

Por su lado, Benjamin Aidoo prefiere disfrutar el presente de su fama mundial y no llevar su análisis a un futuro a largo plazo: “No sé cuándo volveremos a hacer lo nuestro y tampoco pensamos si vamos a tener más trabajo con lo del coronavirus. A nosotros nos importa que siempre que haya un despedida de alguien, sea con alegría y celebración”, afirma.

La charla, con imágenes congeladas y sonido interrumpido constantes se cierra con un saludo a Lionel Messi y a todos los argentinos. Por momentos, suena a un mensaje de despedida prefabricado y con el que Benjamin debe despedirse de las decenas de entrevistas que atiende por día. Ahora, deberá prepararse para atender a periodistas de Panamá, Puerto Rico y Corea del Sur. Son los que siguen en la lista.


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