Nueva York. — Con música, aplausos y el ritmo inconfundible de la salsa, seguidores y admiradores dieron el último adiós al legendario músico Willie Colón, durante una emotiva ceremonia celebrada en la Catedral de San Patricio, en pleno corazón de Manhattan. El féretro del artista, fallecido el pasado 21 de febrero, fue recibido entre trombones y canciones que marcaron generaciones, mientras cientos de personas se congregaban también en la Quinta Avenida para rendirle homenaje.
Durante el tributo se escucharon algunos de los temas más emblemáticos de su carrera, como “La Murga”, “Che Che Colé” e “Idilio”, interpretados por músicos y miembros de su banda, mientras los admiradores cantaban, bailaban y agitaban banderas de diversos países latinoamericanos. El artista, nacido como William Anthony Colón Román en el Bronx, fue una figura clave en el desarrollo de la salsa junto a agrupaciones como las Fania All-Stars y en su histórica colaboración con el cantante Héctor Lavoe.
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La ceremonia religiosa fue presidida por el obispo dominicano Joseph Espaillat, quien recordó la influencia de Colón en la cultura latina y en la música popular. Durante la misa, celebrada en inglés y español, familiares, amigos y admiradores destacaron el legado artístico del trombonista, compositor y productor, cuya obra contribuyó a internacionalizar la salsa desde Nueva York hacia el mundo.
Tras la ceremonia pública y dos días de velatorio, los restos del artista fueron trasladados para un sepelio privado. La despedida se convirtió en una verdadera celebración de su vida y su música, confirmando que el legado de Willie Colón seguirá vivo en cada trombón, en cada canción y en cada pista de baile donde la salsa continúe sonando.