CUBA, La Habana. – La crisis de combustible que atraviesa Cuba comienza a impactar con fuerza el sector turístico, uno de los principales generadores de divisas del país. Cancelaciones de vuelos, hoteles cerrados temporalmente y dificultades en el transporte interno han alterado los planes de visitantes extranjeros, mientras aumenta la incertidumbre en la industria.
En las últimas semanas, varios países han recomendado a sus ciudadanos evaluar con cautela los viajes a la isla debido a la inestabilidad en el suministro energético, que ha provocado apagones prolongados y largas filas en estaciones de servicio. Algunas aerolíneas han reprogramado rutas, realizado escalas técnicas para repostar fuera del país e incluso enviado vuelos especiales para evitar que pasajeros queden varados ante posibles interrupciones operativas.
El impacto se siente especialmente en La Habana, donde la actividad turística muestra signos de desaceleración. Autobuses panorámicos circulan con baja ocupación y los icónicos autos clásicos operan con limitaciones por el racionamiento de gasolina. El turismo, que ya había sufrido una caída del 70 % en ingresos entre 2019 y 2025 tras la pandemia, enfrenta ahora un panorama aún más complejo. Expertos advierten que la combinación de escasez energética, dificultades económicas y menor llegada de visitantes podría traducirse en “un año desastroso” para la industria.