Lo que no te cuentan

Rafael L. Olivo
De un tiempo a esta parte, la izquierda ha entrado en una senda de declive que, de seguir por ese rumbo, podrían llegar a la irrelevancia total, aun así, siguen pataleando y están convencidos de que no deben soltar el poder, cueste lo que cueste.
Huelga mencionar que hay partidos izquierdistas que luchan por temas tan estúpidos, como el Partido Demócrata en Estados Unidos, que claman y reclaman que una identificación con foto no debe ser necesaria para votar, lo cual luce, cuando menos, muy sospechoso.
Pero la que de verdad da pena y lástima es la izquierda europea, cuyas contradicciones son innumerables, pero vamos a revisar su último campo de batalla: la juventud.
Cómo hace décadas que tomaron los centros educativos y los medios escritos y audiovisuales por asalto, lograron confundir o lavarle el cerebro a toda una generación de jóvenes , con quienes lograron un avance impresionante, fueron los años cuando comenzaron a proclamar que los niños, niñas y “niñes” (esta última palabra nis descubre cuando estamos hablando con un retardado mental), tenían derecho de elegir a quien amar y con quien tener sexo (Irene Montero), a abortar (desde los 14 años) sin decírselo a sus padres, a cambiar de sexo desde los 9 años (también sin informar a los padres o éstos no podían negarse) y a votar desde los 16.
Esto último, dejó de ser impulsado por la izquierda desde que se dieron cuenta que los jóvenes están comenzando a odiarles, lo que es peor, los jóvenes engrosan en masa, no la derecha, si no lo que ellos llaman “la extrema derecha, de hecho, después de considerarles tan “maduros”, ahora dan la vuelta, y lo último que quieren prohibir es que los menores de 16 años siquiera tengan acceso a las redes sociales, lo que nos deja preguntándonos, según la izquierda: los jóvenes pueden votar, abortar y cambiar de sexo, pero no pueden tomar alcohol, fumar ¡¡ni usar redes sociales!!
¿Quién los entiende?.