OTEANDO

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Emerson Soriano
emersonsoriano@hotmail.com

La semana que recién acaba de finalizar se vio jalonado el tema de los dos mil millones de pesos que el gobierno dispuso para dar facilidades crediticias a las clínicas privadas. Vista así, podría decirse que la información está servida a medias, pues, según las palabras del propio presidente, los recursos estarán orientados a potenciar los centros médicos de tercer nivel, laboratorios, producción farmacéutica o proyectos de turismo de salud.

Con independencia de lo que pienso acerca de la Ley General de Salud y la Ley  que crea el Sistema Dominicano de la Seguridad Social, las cuales, desde mi modesta perspectiva resultan insuficientes e ineficaces en muchos aspectos, siento que hay que ver la cuestión en su contexto real. Hay que partir de que no disponemos de un sistema de salud socializado y, si bien es deseable que en áreas tan sensibles como esta haya más intervención estatal, esto es, no solo más regulación, sino más participación en el orden prestacional, lo cierto es que la iniciativa privada ha tomado un gran terreno; al punto de que es tomada en cuenta por el Banco Central, en tanto sector, en la elaboración del informe económico anual que detalla las actividades económicas y su aporte al PIB.

Lo anterior permite afirmar que, como consecuencia de los efectos de la pandemia, aunque resulte contradictorio, ese sector también se encuentra en una difícil situación que pone en peligro su permanencia en funcionamiento. Tengo amigos médicos que lo apostaron todo a un modesto proyecto de clínica privada (hipoteca de sus viviendas, inversión de sus ahorros, por ejemplo), que jamás contaron con el ahogo económico de la pandemia.

Así las cosas, del mismo modo que se ha dispuesto de diez  mil millones de pesos, a través del Banco de Reservas, para el financiamiento blando de la cosecha arrocera 2022-2023, vale ir en auxilio del sector salud, en su versión empresarial. Es lo menos que puede hacer el gobierno para explorar brechas de dinamización de la economía. Y el dinero no es regalado, es prestado.

Dentro de las razones argumentadas para oponerse a la medida se esgrimió la de que BANDEX solo tiene vocación para promover la exportación. Falso. Desde la promulgación de la Ley 122-21, que deroga la Ley 126-15, BANDEX dejó de ser Banco Nacional de las Exportaciones para convertirse en el Banco de Desarrollo y Exportaciones, consagrándose en su artículo 4 las operaciones que tiene permitidas.


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