Oteando
Emerson Soriano
emersonsoriano@hotmail.com

Quizás muchos apreciarán que es llover sobre mojado, pero nuestra naturaleza es obstinada y tiene por característica creer que todo lo que sale bien una vez debe salir siempre. Quizás hemos tenido en el pasado una experiencia hermosa de vacaciones, sin ningún tropiezo o percance que lamentar, pero en esto es mejor, a veces, estar con Murphy: «si algo puede ir mal, irá mal», pero solo como dibujo defensivo de nuestra integridad.

¿Por qué digo que es mejor? Porque si nos quedamos a recaudo de los imprudentes siempre saldremos ganando. Las tentaciones abundan en los más jóvenes, pero no faltan personas maduras que crean que si no van a vacacionar cuando todos lo hacen el mundo se les vendrá encima.

Desde el miércoles pasado empezaron a congestionarse los peajes. Parece que todas las advertencias han sido interpretadas al revés. Y siento que las autoridades deben hacer vigilancia extrema y dar seguimiento a los conductores en las carreteras, a los que intenten ir a balnearios, en fin, a todos los que se desplacen en esta Semana Mayor e intenten vulnerar las disposiciones (una regla no es tal si no se hace prevención de su incumplimiento o no trae aparejada sanción oportuna y equitativa).

La familia, los padres particularmente, juegan un papel estelar en la cuestión. ¡No ceda a su debilidad («amor») paterno o materno! Adviértalo, discipline sus emociones, castíguese si es necesario y así lo siente, pero será castigo y dolor pasajero. Recuerden que sus hijos no compraron para sí, de manera exclusiva, los lugares por donde transitarán o pernoctarán. Y, los que tenemos hijos que ya son independientes, no dejemos de decirles lo que debemos, si bien su elección será autónoma.

Las estadísticas están ahí frías. Escuché a Héctor Guzmán decir que, solo en el año dos mil diecinueve hubo, 2095 fallecidos por accidentes de tránsito, de los cuales un 67 por ciento lo fue de motociclistas y un 42 por ciento de jóvenes. Estos son números escalofriantes, equivalen a seis muertes promedio por día.

En esta ocasión tenemos el ingrediente del Covid-19, un elemento que la gente parece haber olvidado porque se haya vacunado a dos o tres. ¡Prevengamos un rebrote! Ya los ha habido en varias naciones de Europa y América Latina. Recuerden: no somos Israel, «el pueblo elegido», no desafiemos las reglas, las autoridades y a la propia pandemia.


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